Pistas tailandesas… Le Grand Lanna

Es latente que durante los últimos años, principalmente en Asia a raíz de su despertar económico, se ha venido gestando una nueva generación de hoteles de lujo que define un estilo propio de hacer hostelería. Definidos por una serie de factores como una muy fuerte inversión, el intento de aunar arquitectura/lujo/cultura y, además, tratar de aportar algo de valor al lugar donde se encuentran (cuentan con programas para integrar a trabajadores locales, colaboran en cosas sociales, gestionan residuos…).

Excelentes ejemplos de ello podrían ser el Oberoi Rajvilas de Jaypur, el Fairmont Mayakoba o el Banyan Tree Mayakoba en Riviera Maya, Uma Paro en Bután, los del grupo Aman en Indonesia, los proyectos de Banyan Tree en China, Soneva Fushi en Maldivas, Anantara en los Emiratos… y el que nos ocupa hoy, el Dhara Dhevi de Chiang Mai.

Inspirado en la arquitectura tradicional del antiguo reino Lanna, este fastuoso hotel se encuentra ubicado a las afueras de la ciudad, en un enclave mágico donde la vegetación y el agua son las piedras filosofales que vertebran el conjunto.

Imagínense 150 hectáreas de extensión (que, para hacernos una idea, vienen a ser más de doscientos campos de fútbol) en medio de arrozales y jardines, poblados de suites y villas que van desde los 80 a los 250 metros cuadrados. Y más de tres mil metros de spa, y cuatro restaurantes de primer nivel, y dos magníficos bares… Ésto sí que es el auténtico lujo asiático, amigos.

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El restaurante que hoy nos ocupa, Le Grand Lanna, practica una cocina norteña clásica refinada hasta el extremo. Elaboraciones tradicionales sublimadas a través de un producto excelso y cocciones medidas en un entorno incomparable. Aquí no se van a encontrar prodigios de la creatividad, ni un gran repertorio de platos de factura eminentemente propia, sino un buen elenco de elaboraciones que combinan el recetario tailandés más purista con la gastronomía propia de la cultura Lanna, cerrando la brecha cultural entre el norte y el sur; pasado y el presente.

Todo esto en una terraza única, situada al lado de un precioso estanque artificial y rodeado de una vegetación exuberante, donde en los turnos de cenas tiene lugar un espectáculo con música y bailes típicos. Contemplando esa escena uno no puede dejar de imaginarse cómo tiene que ser estar alojado en ese pequeño paraíso.

Y el servicio, como no podía ser de otra manera, ayuda a que la experiencia sea del todo completa. Si encima tienen la suerte de acudir un día entre semana a cenar, con el comedor prácticamente para uno sólo, imagínense en lo que se convierte aquello.

Como es tónica en toda Tailandia (y extensible a toda Asia) la carta de vinos es casi inabordable. Referencias disparadas de precio de las que únicamente se podría rescatar alguna etiqueta australiana o neozelandesa. Aprovéchense del buen hacer del coctelero y denle cancha; seguro que no se arrepentirán.

Antes de entrar a comentar el menú, una breve recomendación. Y es que conviene acercarse al hotel un buen rato antes de la cena para poder dar cuenta de lo que se ofrece al visitante. El complejo en sí es una especie de parque temático que merece ser visitado por su arquitectura, instalaciones, oferta gastronómica… Un paseo por la zona del lobby, sus jardines, una copa en el Horn Bar, donde disfrutar de cócteles y copas elaborados conmaestría, pueden ser el preludio perfecto para una fantástica cena.

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ROLLITOS DE VERDURAS ECOLÓGICAS. Las verduras cultivadas de manera ecológica para el “Royal Project” son uno de los puntos fuertes de la carta de Le Grand Lanna. En este caso, en una pequeña concesión de cara a la galería, se presentan en los típicos rollitos fritos que, sin ser un prodigio de nada, sí resultan agradables y un correcto abreboca.

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PAD SEE EW. La mejor versión de esta elaboración que pudimos probar en todo el viaje. Una receta extremadamente sencilla que, sin salirse de la fórmula más tradicional, destacaba por la calidad de los ingredientes que la conformaban.

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SALCHICHA DE CHIANG MAI.  Probablemente la elaboración más representativa de la despensa de Chiang Mai. Una salchicha especiada, picante, elaborada a partir de carne de cerdo, panceta y un aderezo a base de galanga, lemon grass, hojas de lima kaffir, chile, cúrcuma… El resultado es jugoso, potente y suculento. Puro vicio. Para comer por docenas.

LAAB MOO.(Sin fotografía). Otro de los platos más representativos de la cocina Isan. Ensalada a base de carne de cerdo picada, cocida, servida con arroz tostado y con un aliño de cebolleta, chalota, hojas de lima kaffir, salsa de pescado, chile, zumo de lima, menta y albahaca thai. Sabores frescos y rotundos. Muy bueno.

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VERDURAS ECOLÓGICAS DEL “ROYAL PROJECT” SALTEADAS CON SALSA DE SOJA. Otro ejemplo del buen hacer de los huertos del Proyecto Real. Verduras simplemente cocidas al dente y salteadas al wok con salsa de soja.

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POLLO MARINADO FRITO EN HOJAS DE PANDAN. SOJA DULCE. Espectacular. Otra receta tradicional, de las que se encuentran en la práctica totalidad de los restaurantes thais, pero que aquí alcanza su cénit. Por la calidad del pollo, por su marinado y por la magnífica cocción. Y por una salsa de soja dulce para mojar y perder la cabeza.

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CURRY MASSAMAN DE CERDO CON CEBOLLA Y CACAHUETE. Otra buena muestra de una elaboración clásica ejecutada de forma canónica. Como ocurre en el otro curry, sí se echa en falta un poco de esa pegada de la cocina thai norteña en estos platos. A pesar de que el conjunto resulta agradable sí que adolece de esa intensidad un tanto atemperada.

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CURRY ROJO DE VACA. Decepcionante. Sin lugar a dudas el plato más esperado y el que peor resultó. Un guiso anodino, sin chispa ni apenas picante, poco aromático e insípido. Una auténtica lástima.

Un sitio de esos que justifican el entorno por encima de la cocina, que siendo muy buena, se ve acrecentada exponencialmente por el lugar donde se practica. Puro lujo asiático elevado a su máxima expresión.

Pasarán los años, los lustros y las décadas, y seguramente no recordemos qué comimos en Le Grand Lanna, pero jamás olvidaremos esa increíble postal que quedó grabada en nuestras retinas.

Eternamente agradecido al amigo @espetoblog por sus impagables aportaciones.

LE GRAND LANNA 

Sankampaeng Road Moo 1 T. Tasala A. Muang (Hotel Dhara Dhevi)

50000 Chiang Mai

Telf: +66 53 888 888

Web: http://www.dharadhevi.com/Dining/Le_Grand_Lanna

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