Pistas londinenses… Rhodes W1

Gary Rhodes es un mediático cocinero inglés, poco conocido fuera de sus fronteras, y que como corresponde por aquellos lares, tiene montado un emporio de restaurantes, prets à porter y brasseries a lo largo y ancho del mundo. Pese a que éste hecho puede generar cierto sentimiento de rechazo inicial, nos decidimos, alentados por una buena y fiable referencia, a probar su cocina.

En este caso optamos por su casa madre, el Rhodes W1 del hotel Cumberland en el Marble Arch. Local espacioso, con una barra donde picar algo antes de entrar al comedor, con una decoración seria pero un tanto cool (lámparas de Swarovski entre otros).

Llegamos cinco minutos antes de la hora a la que teníamos la reserva y nos indicaron que nuestra mesa no estaba preparada todavía. Muy amablemente nos invitaron a tomar algo en la zona de la barra hasta que estuviera lista. No deja de resultar curioso que hubiera varias mesas de dos libres, que no fueron ocupadas posteriormente, y aún así nos hicieran esperar. Dimos cuenta de una Manzanilla San León muy agradable y de un pequeño aperitivo que tuvieron el detalle de servirnos cuando la espera ya sobrepasaba los quince minutos… Tras casi media hora nos acompañaron a la mesa, donde nos atendió una simpatiquísma camarera italiana que hablaba español y un sumiller valenciano, Ángel, muy amable y un enamorado de los vinos de Jerez.

La fórmula para la comanda es muy simple (la usual en las grandes capitales): un menú compuesto por un entrante, un principal y un postre, a elegir entre cinco o seis opciones cada uno y con algún sobrecargo en según qué plato. Ha desaparecido el menú degustación.

La carta de vinos es interesante, pero como en todos los locales londinenses, con unos precios imposibles. Gracias a la recomendación del sumiller nos decidimos por un Domaine Duseigneur Laudun par Philippe Faure-Brac 2005, un vino biodinámico del Ródano elaborado con garnacha y syrah que resultó magnífico.

ABREBOCA: PURÉ DE BERENJENA Y SÉSAMO Y BUÑUELOS DE QUESO. Correcto, cumplieron su cometido de acompañar a la manzanilla.

Detalle del salero y pimentero.

Detalle de la carta de vinos, un texto de Madame Bollinger de Champagne.

APERITIVO: CREMA DE CALABAZA CON ESPUMA DE QUESO Y NUECES.

El vino. DUSEIGNEUR LAUDUN PAR PHILIPPE FAURE-BRAC 2005. Fruta negra y especias bajo un fondo mineral. Muy redondo y goloso.

VELOUTÉ DE SETAS SALVAJES, HUEVO A BAJA TEMPERATURA, JUDÍAS BLANCAS, TRUFA Y PANCETA (antes de servir la crema).

VELOUTÉ DE SETAS SALVAJES, HUEVO A BAJA TEMPERATURA, JUDÍAS BLANCAS, TRUFA Y PANCETA (con la crema ya servida). Buen plato, intensa la sopa de setas y apropiada la guarnición.

TARTAR DE CABALLA, BUEY DE MAR, CAPUCHINA, APIO Y BUTTERMILK. Más que de un tartar, se trataba de una especie de sashimi. Correcto, pero la ración era minúscula.

PICHÓN ASADO CON PERA CARAMELIZADA, NUECES Y ACHICORIA. Buen pichón, muy bien de punto (se echaría en falta un poco más de rustido en la piel) y buena guarnición.

COSTILLA DE TERNERA A BAJA TEMPERATURA, MOUSSE DE AJETES, ALCACHOFAS Y COLMENILLAS. Me esperaba otra cosa, algo como una costilla deshuesada y tostada en plan el “churrasco de Pepe Solla”, no esta carne enrollada y rellena. La textura no terminó de convencerme, pero en cualquier caso estaba buena de sabor y las guarniciones, especialmente las colmenillas -de diez-, muy bien.

TABLA DE QUESOS. Recuerdo que había, entre otros, un Stilton, un Comté jóven y un Camembert con marc de Borgoña.

PREPOSTRE: PANNACOTTA DE VAINILLA CON SORBETE DE RUIBARBO. Correcto, aunque hubiera preferido algo con un punto más acentuado de acidez.

TARTA CALIENTE DE CHOCOLATE VALHRONA CON HELADO DE WHISKY. Cómo se nota la diferencia cuando se emplean buenos chocolates… Adictiva la tarta y extraordinariamente suave el helado. Gran postre.

Una comida con un tono notable en general, con algún pequeño altibajo, pero que se subsanó con la buena atención por parte del servicio de sala.

Por último, comentar la nota negativa de la noche. Cuando nos llegó la factura corroboré lo que ya me suponía que iba a pasar: la manzanilla que tomamos de aperitivo porque no tenían lista nuestra mesa (habiendo otras vacías), nos la cobraron. Ya sé que esa clase de detalles no se estilan mucho fuera de España, y que estaba convencido de que me lo iban a cobrar y aun así decidí pedirlo, pero no deja de parecerme un detalle feo e impropio de una casa así, máxime teniendo en cuenta que fue debido a un fallo suyo…

Y un último detalle feo. En el resto de las mesas aparecieron unos petit fours que no asomaron por la nuestra…

¿Me gustó? En términos generales, sí. ¿Repetiría y lo aconsejaría? Pues no creo… se me ocurren muchas opciones en Londres en este rango de precios para visitar antes de repetir aquí.

RHODES W1

Great Cumberland Place,

London W1C 1LZ, Reino Unido

Telf: +44 845 305 8314

Web: http://www.garyrhodes.com/main.html

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